Menú En Madrid
LA MIRADA DEL VIAJERO
Las impresiones, las sensaciones que inspiran al viajero que visita Madrid y su oferta cultural, quedan plasmadas en narraciones, poesías, ensayos, artículos...
   
Richard Ford

"...La historia de Madrid se cuenta enseguida

Al contrario que las muchas y antiguas capitales de España, esta es una favorita reciente y sin mérito, creación del capricho de Carlos V. Los eruditos compiladores de la Guía Oficial, de 1845,  sin embargo, afirman que este es el año 2598 de la fundación de Roma y el 4014 de la de Madrid, y que esta más antigua y más noble ciudad fue llamada  por los romanos Mantua Carpetanorum, para distinguirla así de la Mantua italiana (aunque la situación real de esta Mantua española esté en Ocaña). Si Madrid  existía realmente en la época romana, lo cual es muy dudoso, lo más probable es que fuese la insignificante aldea de Majoritum; en cualquier caso, Majerit no pasaba de ser una avanzada mora de Toledo cuando fue tomada en 1083 por Alonso VI. Enrique IV, hacia 1461, amplió algo la ciudad vieja, que estaba situada en la eminencia occidental, junto al río, y las calles angostas todavía contrastan con las partes más modernas que han ido surgiendo en los sectores nordeste y sur.

En otros tiempos, Madrid estaba rodeada de bosques, que según describe Argote en 1528, eran “buen monte de puerco y oso”, razón por la cual fue convertido en residencia real. Estos bosques fueron talados ya hace largo tiempo por los imprevisores habitantes y, como las bestias salvajes que los habitaban, solo existen ahora en el escudo de la ciudad, que tiene un árbol verde con frutas de color gules, al que se sube un oso, en orla azul con siete estrellas de plata. Este oso, dicen los entendidos, simboliza la Ursa Major, constelación a la que también llaman El Carro, por representar a Carpentum Mantuanorum.

La pura verdad, sin embargo, es que Madrid no comenzó a ser lugar de importancia hasta los tiempos de Carlos V, que gotoso y flemático, se sentía reanimado por su aire vivo y puro; y, sin tener en cuenta otra cosa que su conveniencia personal, abandonó Valladolid, Sevilla, Granada y Toledo para fijar su residencia en un lugar que tanto los iberos como los romanos, los godos y los moros habían rechazado por igual."

Richard Ford
Manual para viajeros por España y lectores en casa
Tomo III. Madrid y Castilla
Editorial Turner

Más información en:
http://www.turnerlibros.com/
http://www.elboomeran.com/


Gatos... de Madrid
"A los madrileños se les llama gatos y ella era la calle del Gato, según los eruditos municipales había sido la calle de Álvarez Gato, el poeta madrileño del siglo XV autor de un Cancionero; qué error de la gloria dar a las calles nombres de personas, todas estas pierden su personalidad y toman la de la calle, en la cual ciertamente influye el nombre pero no por lo que tiene de persona a que se refiere sino, aunque sea el nombre de una persona, por lo que se tiene de cosa, e incluso en las que tienen el nombre de alguna cosa y mejor aún si el nombre no significa ninguna, lo que influye de él, lo que suscita y estimula se halla en la cosa que es él mismo, en su sustancia, en la poesía"

Corpus Barga


Ateneo de Madrid

Del Ateneo de Madrid
“Por la tribuna del Ateneo, siempre ambiciosa y temida, desfilaron las más relevantes personalidades del mundo artístico e intelectual del pasado y presente siglo y a sus cátedras, exposiciones, conciertos, recitales y conferencias acudió la juventud más sensible y valiosa.

La biblioteca del Ateneo de Madrid era verdaderamente notable y su ambiente acogedor en extremo; sin la grandiosidad de las bibliotecas norteamericanas, verbigracia, poseía un bien justificado poder de seducción. En ella se devoraban los libros con rapidez inusitada y los que leíamos parecíamos asimilarlo con desusada y gozosa facilidad.Y es que sin perjuicio de su apropiada organización y del abundoso y rico material, a la biblioteca del Ateneo matritense la adornaba un encanto singular. ”


De la vida literaria.
Testimonios de una época
M. Forcada Cabanellas.
Editorial ciencia. Rosario, Argentina (1941)



Foto y cortesia de Miguel Barrio
Puente de la Culebra
“En 1780 el arquitecto Sabatini recibe el encargo de construir un conjunto de cinco puentes sobre el arroyo Meaques, de los que únicamente perduran tres, siendo unos de ellos el de la Culebra.[...] Esta auténtica joya de la Casa de Campo fue realizada por el placer del diseño, con la única función de ser un gozo para la vista de los paseantes.

NOTA: Puentes históricos en la Comunidad de Madrid. Guía incluida en la serie de "Rutas de Turismo Cultural en la Comunidad de Madrid" editadas en dos formatos: guía de bolsillo y desplegable Comunidad de Madrid. Consejería de Cultura y Turismo.Dirección General de Turismo. Delegación de Turismo Cultural.”

www.madrid.org

Casa y jardín de la Alameda de Osuna "El Capricho"
“A la izquierda del camino que conduce de Madrid a Alcalá, a siete cuartos de legua, la casa y jardín que en la Alameda posee el Sr.duque de Osuna, es uno de los objetos más preciosos de Madrid, y aún de todo el reino. Esta posesión, en la cual se han invertido enormes sumas, ha sido dirigida segun todas las reglas del arte[...] los jardines, palacio, colmenar y otros infinitos objetos que adornan esta posesión, todo es primoroso y digno de verse. ”


Madrid en la mano (1850)

Pedro Felipe Monlau


Madrid visto por un alemán

“...Me dí cuenta de que Madrid, a diferencia de las ciudades europeas centroeuropeas, en vez de extenderse horizontalmente se estiraba hacía el cielo. Gran parte de la ciudad estaba formada por grandes rectángulos altos de piedra y ladrillo con patios interiores, poblada por una infinidad de hombres, mujeres y niños que parecían encontrarse en continuo movimiento.”


Peter Witte


Gatomaquias
“¿Que por qué nos llaman gatos? ¡Vaya usted a saber! la historia supone que recibieron este apodo los madrileños por las victorias que consiguieron gateando por las murallas; pero quizás nos llaman así porque somos callejeros -mejor sería callejeadores- y nocturnófilos, más también quizás porque somos aficionados al panorama de tejados y chimeneas.”


Ramón Gómez de la Serna


La taberna del Turco
“La taberna era una de las cuatrocientas donde podían apagar su sed los 70.000 vecinos de Madrid - salíamos a una taberna por cada 175 individuos-, sin contar mancebías, garitos de juego y otros establecimientos públicos de moral relajada o equívoca, que aquella España paradójica, singular e irrepetible, se veían frecuentados como las inglesías, y amenudo por la misma gente.”


Arturo y Carlota Pérez Reverte

El Capitán Alatriste


La calle Valverde
"...A cualquier hora, la calle Valverde parece de provincia. No que no sea madrileña -lo es como la primera-, pero entre la bullanguería de la de Fuencarral, la algarabía de la Corredera, el tráfico de la Gran Vía, da la impresión, a los pocos que por ella transitan, de un regreso a tiempos pasados."

Max Aub
La calle de Valverde


La casa de Lope de Vega
“Vivía Lope de Vega en la calle de los Francos, dónde había la famosa mancebía de Las Soleras, no muy lejos de donde habitara Cervantes, que residió en la misma calle, pero en la esquina de la calle del León. La casa de Lope, con el ameno huerto que tan diligentemente cuidaba, ha sido evocada y reconstruida por la posteridad. Era un día frío de marzo, con un mediodía de mortecino sol. Lope había estado en el huerto <más breve que cometa>: dos árboles, diez flores, dos parras, dos naranjos y en primavera dos muchachos ruiseñores.”


Por ver mi estrella María
Néstor Luján